El Incidente
Irene se despertó de mal humor por el clima. Afuera no se veía más allá de tres metros delante de uno, y ella solo pensaba en dormir, pero el deber apremiaba. Salió de su casa con diminutos copos de nieve posándose lentamente sobre su gorro, y llegó con el sol asomándose entre la niebla. Las llamadas constantes y la entrada de gente hacían el trabajo de secretaria un infierno para Irene; pero le permitía estudiar en las noches la carrera de sus sueños: arquitectura. Una vez en casa, recogió los recibos y encontró entre ellos una carta. El sobre lo enviaba Antonio de Goya, y lo recibía Victoria de Goya. Tenía una nota “Dirección no existente, se remite a la segunda dirección”. Irene no conocía a ninguno de los dos, así que ellos no podían saber su dirección. De la oficina postal le indicaron que debía comunicarse con el remitente para cambiar ese dato. Al día siguiente Irene tomó el directorio y se comunicó con los diez Antonios de Goya que figuraban ahí, pero ninguno decía haber conoci...